Los tubos LED se encienden de forma inmediata, no generan el calor intenso de los tubos convencionales, por lo que no generan altas temperaturas, aspecto que contribuye a mantener una atmósfera ideal, y por supuesto ayudar a los aspectos climáticos. Otra característica es que estos tubos no parpadean, y la constancia de iluminación es total.

Los tubos LED permiten ahorrar significativamente. Su capacidad energética es muy grande y funcional, y le permiten reducir hasta más de un 60 % del costo eléctrico, que por supuesto es un beneficio para la factura de cobro.

La mayoría de la tecnología LED trabaja con diodos instalados en una carcasa de aluminio, el cual tiene un efecto refrigerador. Esto permite que la iluminación sea uniforme a lo largo de la luminaria.

Los tubos LED son la sustitución ideal de los tradicionales tubos fluorescentes que usan vapor de mercurio, lo cual es un ingrediente peligroso que a su vez contamina el ambiente. También son de doble cara, que permiten una iluminación completa de 360 grados. Sin embargo, los más usados son los de una sola cara, ya que permiten orientar el reflejo luminoso hacia el área que se necesite. En este sentido, estos tubos son más estrechos. La presentación de estas luminarias vienen en varios diámetros: 16 mm, 26 mm y 36 mm, siendo el de 26 mm el más usado. La diferencia radica en el tipo de zócalo que usan.

El funcionamiento de los tubos LED es diferente al convencional y no usa materiales peligrosos como el mercurio

La instalación de los tubos cambia radicalmente según el tipo que se requiera usar. Hay algunos donde no se necesita modificar el antiguo cableado de las lámparas fluorescentes y hay otros, principalmente los que se refiere a nuevas instalaciones, que se adaptan perfectamente a la toma de 220 V, los cuales usan convertidores internos y son los más buscados y económicos, ya que no utilizan balastros.

Otros utilizan su montaje tipo ‘A’, que es prácticamente el más usado, ya que su instalación es muy fácil y puede ser dentro de la misma estructura donde se encontraba el tubo fluorescente. Simplemente se cambia un fusible para sustituir al cebador. El ahorro en esta instalación es significativo.

Los tubos LED, aparte de no contener materiales tóxicos, son ideales para iluminar espacios públicos amplios, como almacenes, estacionamientos, entradas de hospitales, entre otros. También tienen la capacidad de que se puede elegir el tono de blanco que más se adapte a las necesidades, y un aspecto muy importante, la radiación ultravioleta es muy baja.

Hay aspectos que son necesarios tener en cuenta cuando se desea comprar un tubo LED. La estructura externa de este sistema de iluminación tiene una cubierta protectora realizada con silicona térmica, a su vez una capa de aluminio y una de protección para la entrada de la alimentación y su fuente. Dentro del sistema LED, hay un driver electrónico que se encarga de transformar la corriente alterna en corriente continua, esto permite que los diodos encargados de proyectar la luz se enciendan y funcionen continuamente, evitando el incómodo parpadeo de las luces convencionales.

Los grandes espacios se ven beneficiados con la potente luz que no parpadea ni destella.

Los tubos LED soportan mejor los golpes y son muy resistentes. Su mantenimiento es muy sencillo, ya que al no generar calor en los bordes, permite que su limpieza sea fácil. En el sentido técnico, los tubos tienen una mayor duración, por lo que permite olvidarse de reemplazarlos en un buen período de tiempo.

Hay varios tipos de tubos LED. Los domésticos, que llevan un ángulo de apertura de iluminación de hasta 330 grados y no disipan la luz. Están los integrados, que se instalan directamente en las superficies, y no necesitan pantallas. Los estancos, que son los más recomendados para zonas externas, donde también existan factores de humedad, como las piscinas y zonas húmedas. Los industriales, que pueden tener un uso continuo de 24 horas al día y que llevan un disipador de aluminio, que proporcionan una iluminación óptima y funcional.

Están tambien los tubos que permiten un ángulo de apertura de 120 grados y una emisión de temperatura de color variante. Estos se utilizan en tiendas, museos, o cualquier lugar donde se requiera algún producto que sea necesario resaltar. Y los tubos con sensor de movimiento, que se encienden cuando notan la presencia de algún movimiento dentro de su radio de acción y cuando el movimiento no es constante se apagan. Estos tubos no necesitan interruptores y utilizan sensor de microondas o tecnología infrarroja.

Los tubos más usados en tecnología LED son el T5 y el T8

El T5 usa un casquillo G5, y sus patas están separadas por un diámetro de 5 mm, en un diámetro de 16 mm. Los tubos T8 son un poco más amplios, ya que usan un casquillo G3, y la separación de sus patas es de 13 mm. Su diámetro es de 28 mm.

Los tubos T5 son usados frecuentemente en lugares como oficinas, supermercados, escuelas y fábricas. Mientras que los T8 son más funcionales en aquellos lugares donde se necesitan resaltar los detalles, como tiendas de ropa, garajes, tiendas, museos, estudios de televisión y fotografía, etc.