Desde que se inventaron las luces incandescentes están han sido una parte indispensable de la vida del ser humano, no solo por su evidente funcionalidad, sino por los significativos beneficios que ha otorgado a todos los sectores de la vida, desde hogares y oficinas hasta industrias y grandes fábricas, calles, autopistas y prácticamente todos aquellos que necesiten iluminación.

Las luces halógenas fueron la continuación de las luces incandescentes, están compuestas con un filamento de Wolframio contenido en el interior de un gas inerte y bromo o yodo. Aunque tienen menos rendimiento que las incandescentes, sus compuestos internos están en una constante nivelación química y su vidrio lleva un componente de cuarzo que permite la elevada temperatura que se produce en su interior, que puede alcanzar los 250°C equivalente a 482°F. Su vida útil puede estar entre las 2000 y 4000 horas.

Productos halógenos

Los tubos y bombillas llevan en su interior gas argón y vapor de mercurio. Esta es una de las razones por la que se consideran tóxicas. El proceso que ocurre dentro de ellas entre la electricidad y el mercurio genera un tipo de luz ultravioleta invisible que reacciona con el material de revestimiento de fósforo fluorescente generando la luz visible.

Los inconvenientes de estas lámparas son variados. Por un lado la alta temperatura obliga a que la precaución con la manipulación de las bombillas sea extrema, ya que encendidas pueden causar quemaduras graves, y por otro lado el gas que despide si el vidrio de cuarzo se llega a romper.

Las luces halógenas proporcionan una luz blanca muy nítida y brillante, lo que permite una excelente reproducción del color, Fue (o en algunos lugares, «es»)  una de las más usadas en el mundo, principalmente por la industria de los medios audiovisuales, o lugares donde se requería una luz muy brillante y potente como consultorios y hospitales. Tienen una infinidad de modelos, tamaños y diseños y se adaptan a todos los espacios.

Un tubo fluorescente necesita gas para su funcionamiento, este gas hace que la nivelación de luz sea equilibrada, por lo que fueron muy usadas para iluminar grandes espacios. La misma versión de esta iluminación son las bombillas CFL, que son las más usadas para los hogares, lleva un balastro eléctrico y tienen forma de remolino.

Peligros

Lo peligroso y perjudicial para la salud de estas luces es que el mercurio es un pesado metal muy tóxico, que puede causar daños a muchos órganos del cuerpo como los pulmones, el cerebro, el sistema nervioso y los riñones, así como otros órganos vitales.

Aunque la cantidad de vapor de mercurio contenido en las bombillas es reducido, estas luces deben ser desechadas con mucho cuidado y considerarse como material altamente tóxico o residuo peligroso.

Los faros LED para automóviles ofrecen una luz más potente que la convencional luz de halógeno

En los últimos años muchas ciudades incentivadas por la Comunidad Europea están dando cambios significativos en este aspecto de la iluminación. En este sentido se está dando paso al uso de la tecnología LED como solución eficaz y segura en materia de iluminación, ya que esta ha demostrado eficacia, rendimiento, potencia y sobre todo seguridad.

La tecnología Led cada día demuestra más su eficiencia, potencia y principalmente ahorro. A diferencia de las luces convencionales, es determinante y significativo la diferencia que tiene en todos los sentidos con las luces de halógeno y hay ciudades que ya están implementando su uso en hogares, ambientes exteriores, principalmente en autopistas y carreteras, ya que anudado a los sistemas de baterías que se recargan con la luz solar la eficiencia en todos los sentidos es notoria.