Desde los móviles, pasando por los coches, televisores, ordenadores y otra serie de objetos, la tecnología forma parte de esa necesidad de mejorar las condiciones ergonómicas que nos brindan comodidad, salud, bienestar y descanso.

Las luces LED forman parte de este grupo de aspectos tecnológicos que han resultado en grandes beneficios para las personas, no sólo por su capacidad funcional y versátil, sino también por el ahorro energético, la composición de sus materiales y la funcionalidad que ofrecen potencia, durabilidad y bajo costo.

Sin embargo esta tecnología, al igual que nuevos inventos funcionales, también tiene características especiales que la rodean, aspectos que vienen dados principalmente por el desconocimiento que se tiene ante los nuevos productos inventados por la tecnología.

Existen diversos mitos y verdades que forman parte del coloquio popular, y que pueden llevar a una persona a evaluar si un producto realmente funciona o no

Ante esta situación, la recomendación más eficaz sería incitar a las personas a que prueben ellas mismas el producto, y con esto, desmentir aquellos mitos o falsedades que rodean siempre a la aparición de nuevas tendencias.

Entre los mitos que rodean a esta tecnología existen varios muy característicos

Por ejemplo, muchos aseguran que la potencia y luminosidad significa lo mismo bajo el concepto de las luces LED, esto es falso, ya que la potencia no es medida por la cantidad luminosa, sino por el ahorro energético que tiene. Lo que sí es verdadero es que las luces LED pueden emitir la misma cantidad de iluminación que un bombillo tradicional.

No todas las luces LED guardan una misma calidad de luz. La diferencia radica en la marca e inclusive en el tiempo de uso, lo que puede hacer que algunas pierdan su intensidad. Lo que sí es comprobable y cierto es que casi todas, dependiendo de su calidad, tiene una misma luminosidad y su brillo se mantiene por el tiempo de vida.

El hecho de que una luminaria LED puede resultar más eficiente en potencia y ahorro que una luz convencional no la convierte en un producto costoso, al contrario, algunas luminarias de halógeno, y el receptáculo que las contiene, podrían ser inclusive mucho más costosas que las luces LED. Es tal vez por esto que este tipo de iluminación moderna sea tan usada en el mundo, ya que al consumir menos energía, su vida útil se extiende, lo que significa un ahorro doble, que no se gasta tanto en adquirir nuevas bombillas, y a la vez el gasto eléctrico se reduce notablemente.

Tecnología LED

Otro mito que es importante desmentir es que la tecnología LED no se encuentra en etapa experimental. Su invención data del inicio de la década de los sesenta, aunque en estos momentos su aplicación se ha acentuado mucho más, y los cambios y avances tecnológicos le han permitido estar en el mercado como una de las soluciones de iluminación más eficientes que cada día se innova más.

Los diseños de focos y potencia resaltan por su funcionalidad y su capacidad de reemplazo de las luces halógenas cuya principal característica es el ahorro energético que las LED tienen

Las luces LED no poseen filamentos ni cristales, así como tampoco cápsulas interiores, por lo que su tecnología CHIP los convierten en un producto muy resistente, principalmente a las vibraciones. Es por esto que es recomendable su uso para aplicaciones y lugares externos, inclusive vías de alta circulación.

Ventajas del LED

La tecnología LED no necesita de tiempos específicos para encenderse, ya que estos efectúa de manera instantánea. Tampoco apagar los bombillos reduce su tiempo de vida. Mientras las luces convencionales generan una alta cantidad de calor, en el caso de las luces LED, sus chips transforman una gran parte de la energía eléctrica en luz visible. Esta es la diferencia más notable, y por el cual se ejemplifica cómo funciona.

Otro de los mitos que se necesita aclarar, es que algunos aseguran que la iluminación LED no funciona en temperaturas muy bajas, cosa que no es cierto. Las bombillas y tubos resultan ser muy eficientes en su funcionamiento a bajas temperaturas ambientales, e inclusive incrementan su vida útil.

También es importante señalar que las luminarias LED no contienen en su interior materiales tóxicos como el plomo y mercurio, esto hace que también sirva como contribución ecológica, y ayuda para mejorar las condiciones climáticas, por lo que es beneficioso para el medio ambiente.

Algunas luces LED sí pueden regularse y controlarse, sin embargo, no todas están diseñadas para eso. La prueba de que un tipo de luminaria LED puede subir o bajar su intensidad, son las tiras, que no solamente ofrecen un tipo de luz discreta e ideal para decoraciones, sino que también puede combinar millones de colores en apenas un metro, lo cual comprueba que las luminarias LED pueden ser controladas, y lo que es más interesante aún, a distancia, con un dispositivo remoto.